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Afluente Alvarinho


Desde la subregión portuguesa de Monção e Melgaço nos llega Afluente 2018, elaborado por Constantino Ramos, un excelente Alvarinho que madura de 3 a 6 meses en roble francés sin tostar.

"Yo ya sé de vinos". Aromas de flor silvestre inicialmente, acaba tendiendo a fruta fresca y a un toque mineral muy presente.En boca, acidez marcada pero perfectamente ensamblada con la barrica, que aporta lo justo para estructurar el vino sin perder frescura, con un final "in crescendo" que nos sigue demandando atención. Elegancia sin rubor.

 "¡Ayuda! Yo no tengo ni idea!" "¿Flores silvestres?¿Mineral? Yo no sé de esas cosas". Lo sentimos, no es verdad. Si has olido flores en el campo y distingues el aroma de la piedra mojada, mete sin miedo la nariz en la copa y busca en tu memoria. El miedo al primer trago de vino blanco tiene que ver siempre con la acidez ("me dará escalofríos como siempre y pondré ESA cara"). Te garantizamos que con Afluente esto no te pasará. Notarás un vino vivaz, rico, pero podrás beberlo a trago largo sin miedo. Eso es la acidez equilibrada.Y cuando hayas bebido el primer trago, para. Esa sensación de que nada en el vino te ha molestado y que ha pasado por tu boca y garganta como un todo armónico e intenso; eso es la elegancia cuando se habla de vino. Y esa elegancia la notarás, sepas de vino o no. 

A Flor e a Abella Treixadura

¿Por qué debes probarlo?

Porque este vino puede ejercer de maestro para que conozcas de primera mano la variedad Treixadura, y con ella la D.O. Ribeiro, de la cual es la emperatriz. 

Si te gusta el blanco gallego pero quieres escapar del albariño y el godello, catar un vino elaborado con treixadura quizás sería el paso"natural". 

Este en concreto es un vino franco, que se presenta con unos aromas típicos de esta variedad de manera muy clara. Lo mejor para distinguirlo sería que lo cataras a la vez junto a un albariño e intentaras notar las diferencias. Es un vino perfumado, con aromas de fruta blanca jugosa pero aligerado por recuerdos cítricos. Si quieres probarte, intenta encontrar cierta mineralidad salínica. 

El paso por boca es fresco, agradable, con la acidez bien equilibrada (lo que significa que no tendrás esa sensación molesta en las mejillas que se da con algunos blancos). Destaca una fruta muy marcada, tal vez podáis encontrar recuerdos de pera, y persiste el fondo cítrico del que nos hablaba la nariz. Todos y todas sabéis como huele un limón o una lima, así que trata de buscar esa conexión entre el vino y tu memoria olfativa. 

Si caló en ti la clásica idea de que el Ribeiro es un vino denostado para beber en cuncas en noches de desamor, quizás deberías probar esto.